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VUELTA AL COLE… ¡POR FIN!

 

 

 

En la trepidante película de Steven Spielberg Indiana Jones y el templo maldito, el verdadero tesoro recuperado, tras múltiples peripecias y aventuras, no son las piedras sagradas desaparecidas del humilde poblado, sino los niños robados que, de pronto, aparecen, devolviendo la vida y la alegría al lugar…

El cole ha estado silencioso y mustio todos estos meses sin las risas, los juegos y el bullicio de niños y jóvenes, como un gigante melancólico tumbado a la orilla del Huerva, contemplando sus crecidas y descuidadas barbas en sus aguas, esperando la llegada de quienes salieron de sus aulas y patios a la carrera hace mucho, mucho tiempo…

De pronto, el girante se ha desperezado, sonriendo. La vida invade de nuevo sus dominios. Ya estamos todos aquí y nos miramos unos a otros con mascarilla de asombro, extraños saludos que añoran un buen apretón de manos, un beso o un abrazo de reencuentro y un signo de interrogación en la frente, mientras brotan y se entrecruzan las primeras palabras que empiezan esbozando un comienzo de historia que contar…

Han sido unos meses intensos durante los cuales hemos batallado a lo grande, como campeones, dando lo mejor de nosotros mismos. Las cicatrices y las heridas, aún recientes, muestran lo encarnizado de esta primera batalla contra ese monstruo inesperado e invisible, pero la hemos ganado y estamos orgullosos de vosotros. Creímos en mayo que todo había terminado, pero ya sabemos que no, así que nos preparamos para la segunda batalla que será dura y esperamos que definitiva.

Ha sido mucho lo que hemos aprendido, además del contenido de las correspondientes materias; lecciones de vida que son las que verdaderamente importan. Algunas ya las sabíamos y otras, tal vez, las habíamos olvidado o dado por sentadas y ha sido ahora cuando las hemos vivido de verdad. Todas ellas, independientemente de lo grandes o pequeñas que parezcan, están ligadas a momentos muy especiales y significativos y esperan a ser contadas con pasión, transformándose en historias que nos recuerden de lo que somos capaces en situaciones difíciles de nuestra vida. Y que no lo olvidemos.

Empezamos un nuevo curso con ilusión y lleno de incógnitas y en esta hora crucial, además de paciencia, entereza, valentía, capacidad de trabajo y responsabilidad demostradas, dependemos más que nunca los unos de los otros. El triunfo final sólo será si cada uno, en su grupo o burbuja, hace todo lo que está en su mano para que todo funcione bien, y todos los grupos en su conjunto hacemos todo lo necesario para que así sea. No podemos ir cada uno a nuestra bola. En este sentido, los más jóvenes tenéis algunas lecciones que darnos a más de un adulto. No podemos permitir que nadie se quede atrás y todos estaremos pendientes para que eso no ocurra, especialmente si algún alumno o grupo se viera en las circunstancias de ser confinado unos días, a pesar de los esfuerzos realizados. Sabemos lo que hay que hacer. Que no sea por no haber puesto todo de nuestra parte.

Tenemos muchas celebraciones pendientes y están todas anotadas en el Gran Libro Colegial. Cuando llegue el momento, tras esta dura encruijada, daremos rienda suelta a tanta emoción contenida, a las inmensas ganas de fiesta, para celebrar juntos como se merece, - mientras lanzamos la mascarilla al aire en señal de triunfo -, todo aquello que nos convierte en una comunidad educativa modélica, solidaria, trabajadora, orgullosa de sí misma, viva, feliz…Hasta entonces, seguimos en la brecha como una piña, haciendo bien nuestro trabajo… Un abrazo virtual de bienvenida y ¡mucho ánimo!

 

 

José Luis

Septiembre de 2020

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