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Un día bajo tierra

 

 

 El miércoles 3 de mayo, los de 3º de la ESO nos fuimos de excursión. A las ocho y media salimos dos autobuses del colegio. A primera hora de la mañana el tiempo no parecía nada bueno. Tras una hora y media de autobús nos adentrabamos camino de Andorra en Teruel. Nuestro destino era saber más sobre una de las profesiones más duras existentes, que cada año van desapareciendo poco a poco. La minería y sus mineros. En Aragón, existe una zona que ha sido y es muy importante con respecto a este tema. Son las minas del Bajo Aragón. Sostienen a mucha gente debido al trabajo que se genera y como actualmente no son tan rentables se están intentando abrir al turismo. Reconvirtendose en atracciones turísticas que nos muestran una parte importante de este trabajo.

 

Nuestra primera parada fue en la mina del cielo abierto de Andorra , la sede central del museo es el pozo de San Juan , que es una antigua mina cercana al casco urbano del pueblo. Durante la visita, nos enseñaron , el castillete de tracción  que era  una especie de ascensor para que los mineros subieran y bajaran. Un circuito ferroviario donde se veían los diferentes vagones y una recreación de un túnel de una mina antigua y otra más moderna. Y en el museo interior con cosas más generales, como herramientas, organización de la enfermería, oficinas, etc.

 

Después pudimos disfrutar de los bocadillos que habíamos traído desde casa, con un tiempo muy agradable, en la ermita de San Macario, que tenía mesas, un pequeño parque y un mirador desde donde se podía ver Andorra.

 

 

 

 

Todo esto fue la introducción para la parte más atractiva y divertida de la visita, que fue ir a la mina de Escucha. La visita duró una hora y media. Realmente allí te hacen sentir como un minero. Es una antigua mina de carbón donde se puede visitar su interior. Primero tuvimos que tomar las medidas de seguridad necesarias. Nos dieron un casco con luz y un cinturón con un filtrador de oxigeno, por si hubiera algún problema de falta de oxigenación en su interior. Después nos bajaron, por grupos, en unos vagones al interior de la mina, hasta 200 metros bajo la superficie, sería como bajar unos 50 pisos. Una vez llegado, dimos una vuelta por el interior de la mina, nos explicaron los distintos trabajos que se podían realizar allí, recreados por maniquies y las condiciones de trabajo, como fueron cambiando a lo largo de los años y así como algunos trucos que se utilizaban para sobrevivir. Por ejemplo, alimentar a las ratas para poderse enterar con antelación, porque si estas huían podía haber un problema de escape de gas. Por último, cuando volvimos a subir a mitad de camino, nos mostraron una galería intermedia donde todavía quedaba carbón.

 

Llegamos de vuelta cansados sobre las nueve y media pero respetando y conociendo un poco más de cerca esta profesión tan dura y peligrosa.

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