Hno. Policarpo 2022

FIESTA DEL H. POLICARPO

 

 

La fiesta del H. Policarpo amaneció con una sonrisa de las suyas en la pantalla de clase, en el momento de reflexión y oración, a pesar del bicho y de las mascarillas de colores. Hubo quienes, animados, se sumaron a la canción…

 Minutos más tarde, (supongo que, en parte, debido a la Sra. Doubtfire y su pareja, que aparecieron por los pasillos) comenzó una trepidante transformación en todas las clases, similar a los capullos o crisálidas pujando por convertirse en libres mariposas: Euphoria, teletubies, miembros de La Casa de Papel, insectos, bailarinas, policías…y muchos disfraces más pusieron el color en el lúdico ambiente, que fue volando, a toda prisa, de clase en clase, buscando CU-ERRES escondidos, información para la prueba de sabiduría “cajuística” posterior sobre profes, repleta de gritos eufóricos, resoplidos de decepción, aplausos, algunos manotazos en la mesa (aún no hay moscas, pero sí mucho moscón) y puños en alto acompañados de orangutánicos aullidos de vencedor.

Mientras tanto, en Primaria, ajenos a tal despliegue de hormonas adolescentes, la imaginación creativa de alumnos y profes iba por derroteros muy distintos, (dibujo creativo, juegos de mesa, robótica, …) al tiempo que aprovechaban parte de la mañana para presentar a las respectivas clases, en el Aula Magna, al equipo de mediación, con la elegancia y el respeto que merece su compromiso con una buena convivencia. Los patios acogieron, también, competiciones deportivas donde los participantes lo dieron todo, haciendo gala de exquisita deportividad. Los de infantil, por su parte, tras haber concluido su peque-olimpiada, disfrutaron de sus medallas recién conseguidas, no sin cierto aire de resaca y cansancio, después del olímpico esfuerzo de los días anteriores.(A las 2.30 echaban la siesta arrullados por nanas de sirenas…)

Tras un descanso para reponer fuerzas, con tradicional y oportuno “huesito” incluido, el pabellón fue escenario y testigo de exhibición de habilidades deportivas, individuales y colectivas, que obligaron a los participantes a poner en el asador todas las energías para salir airosos ante la exigente afición, en unos casos, o alzarse, en otros, con la gloria de la victoria ante la aclamación estentórea de los suyos y los encolerizados gritos de tongo de los oponentes. Los árbitros y agentes del orden tuvieron que emplearse a fondo para calmar los encendidos y sudorosos ánimos y convencer a los perdedores de la equidad y sabiduría de sus decisiones. Afortunadamente, no hubo necesidad de llamar al recién estrenado equipo de mediación de E. Primaria, y las aguas, como las del Huerva y sus patos, volvieron a su cauce. Los de Bachiller, para entonces se habían desplazado hasta el parque Bruil y, aunque no trascendieron muchos detalles de sus andanzas, se rumorea que los profes tuvieron que pagar una invitación al acabar la mañana. El motivo de la supuesta apuesta tampoco ha sido desvelado, pero lo investigaremos.

La tarde, y aprovechando que los inquilinos del río no habían tomado posesión de los patios, la disfrutaron los de Primaria al aire libre unos, espantando a los patos más ingenuos con sus gritos de ánimo, triunfo y decepción y atrayendo a los más viejos y curiosos, que ya conocen de qué van estos lances. De los alumnos que se encerraron en el pabellón, dicen los periodistas sobre el terreno que disfrutaron de lo lindo, salvo el balón de voleibol que solicitó, urgentemente, más horas de entrenamiento y amenazó con tirar la toalla.

Y tras un día intenso, en el que muchos pusieron lo mejor de sí mismos, haciendo gala de lo que representa nuestra fiesta colegial, queda agradecer a todos cuantos dedicaron y dedican tiempo, saber, imaginación y esfuerzo para que todos disfrutemos de nuestras fiestas de familia. El H. Policarpo, a buen seguro, ha sonreído.