Abrazando la Vida:

Hoy, domingo 11 de noviembre, la Comunidad educativa del colegio nos congregábamos como creyentes en torno al altar, en el salón de actos, para celebrar y abrazar la vida arropando a las familias de quienes, habiendo dejado la presente, nos preparan una mejor que compartir cuando llegue el momento.

 

Durante la Eucaristía, ambientada con buenas voces y registros musicales y presidida por una hermosa corona de hojas de arce, hemos nombrado a los seres queridos que, aunque ya no están con nosotros físicamente, siguen haciéndose presentes en forma de lágrimas, recuerdos, sonrisas, reproches, aceptación (cuesta tanto aceptar, que nos seguimos pegando con nuestros muertos y con nosotros mismos, durante tanto tiempo…)  Y tras la esperanza compartida, sólo queda el amor, nos recuerdan, amor que se demuestra con gestos concretos, los que hacemos y los que a diario se presentan, porque eso es lo que, finalmente, permanece.

 

Tras la celebración, y bajo un agradable y curioso sol como testigo, nos hemos acercado hasta la imagen del Sagrado Corazón, que preside nuestro colegio, para ofrecerle, de jóvenes y buenas manos, la preciosa y otoñal corona, símbolo de las vidas de nuestros seres queridos y las nuestras y que ponemos en sus manos.

 

José Luis Martín Morales

11/Noviembre/2018

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